En nuestra escuela, festejar los cumpleaños es mucho más que compartir un momento junto a algo rico y saludable
Cada cumpleaños es una oportunidad para celebrar la historia y la identidad de cada niño y niña. Es un momento donde ese/a alumno/a se siente reconocido/a, mirado/a y querido/a por su grupo. Ser protagonista de ese día fortalece su autoestima y su sentido de pertenencia: "yo soy parte importante de este grupo".
Desde lo pedagógico, el festejo nos permite trabajar valores fundamentales de la convivencia:
1) El sentido de comunidad:
Aprendemos a alegrarnos por el otro, a celebrar al compañero, a compartir. Festejar juntos enseña a ser parte de un nosotros.
2) La empatía y el buen trato:
Hacemos una pausa en la rutina para dedicarle tiempo al otro, para decirle cosas lindas, para escucharlo. Son los gestos que construyen los vínculos.
3) La construcción de la memoria afectiva:
La escuela no es solo contenidos. Los recuerdos de los cumpleaños compartidos, las canciones cantadas todos juntos, los deseos, son parte de la memoria feliz que los chicos y chicas se llevarán de su paso por el primer grado.
4) La valoración de las historias familiares:
Cada familia, con su cultura y su forma de celebrar, trae algo único. La escuela se enriquece con eso.
Por eso, para nosotros es importante sostener esta tradición simple y profunda: detenernos un ratito todos juntos para decirle a un niño ¡Qué alegría que hayas nacido y que seas parte de esta escuela! Porque cada cumpleaños es una oportunidad para decirle a cada nene y nena: sos importante para nosotros.
De esta manera conocemos que estar juntos y celebrar la vida del otro también es parte de aprender.
A continuación, les compartimos algunas imágenes que se tomaron en el contexto del festejo por el cumpleaños de Noah:


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